Exposición 8 IBEROAMÉRICA ILUSTRA

Exposición 8 IBEROAMÉRICA ILUSTRA

Museografía

Miguel Angel Arelis Fuentes

Arelí Córdova López

Hoy, personas de todo el mundo son cada vez más conscientes de que el libro ilustrado no solo es una forma de arte sino una manera de que sus hijos tengan una mejor vida. Artistas de todas partes del mundo están afrontando este reto. Esta muestra —que presenta el arte de la ilustración escogido entre 673 participantes de 19 países de habla española y portuguesa— es una prueba fehaciente de esta prometedora tendencia mundial.

A mediados de 2017, bajo la dirección de Gerardo Suzán, tuve el placer de participar como uno de los cinco jueces en la selección para el 8 Catálogo Iberoamérica Ilustra. Nos reunimos en la Ciudad de México; llegamos no solo con el equipaje sino con nuestras opiniones firmes y la mente abierta. Durante dos días completos y productivos de intenso debate, aceptamos el trabajo de 44 ilustradores de diez países. A lo largo de nuestros debates, tuvimos acuerdos y desacuerdos, nos reímos, cuestionamos a los demás y a nosotros mismos. En una de las etapas finales, también elegimos a nuestro favorito de entre todos los contendientes al premio y las menciones especiales.

¿Qué buscábamos y qué encontramos?

No solo tuvimos en cuenta la capacidad técnica, pues llegamos a la conclusión de que una técnica sólida no es suficiente para crear arte que pueda conmover e inspirar a los jóvenes, sino que buscamos artistas que fueran excelentes narradores visuales. Nos inclinamos por artistas cuyas imágenes se basaban en una visión orgánica integral y que abordaban la ilustración como un lenguaje visual enteramente centrado, más que como un registro literal de las cosas. En todo momento evitamos definir el arte de los libros infantiles de una manera en particular o restringirlo a un rango limitado de temas; por el contrario, nos preguntamos qué tan probable era que los niños (bueno, algunos, pues ¡hay muchos tipos de niños!) se sintieran tan conectados con el arte. La respuesta a este cuestionamiento no siempre fue positiva, incluso en los casos en que sí se había logrado plasmar el arte en sí mismo. En cierta medida, lo que buscábamos era sorprendernos: mirar el arte de frente y que nos impresionara por su originalidad y seguridad audaz. Las ilustraciones que presentó la ganadora del premio de este año, Amanda

Mijangos Quiles, de México, sin lugar a dudas destacaron en ese sentido, al igual que las muestras de arte de cinco ilustradores a quienes les otorgamos menciones.

Es justo mencionar que los 673 participantes de la competencia de este año han tenido que luchar con dos aspectos fundamentales originados por la situación actual del arte y el mercado de la ilustración.

El primero se relaciona con la tecnología digital. Como jueces, nos encontramos con una amplia gama de respuestas que provenían de ilustradores que aún trabajan con medios artísticos tradicionales, como el dibujo en línea negra y la acuarela, y de aquellos que crean ilustraciones digitales fríamente impersonales (y, debo decir, a menudo algo toscas) inspiradas en los videojuegos. También pudimos presenciar una gran cantidad de experimentación creativa entre el arte ilustrado a mano y el creado por computadora. La computadora no resulta más fabulosa que un lápiz, pero, en manos de ilustradores capaces y talentosos, se está convirtiendo en un nuevo medio poderoso de expresión visual.

El segundo aspecto es el cultural. Quizá por el hecho de lo tentador que resulta desear vender un libro ilustrado internacionalmente, mucho del arte que recibimos carecía de un evidente toque cultural. Esta es una cuestión difícil, pero creo que James Joyce tenía razón al expresar

“En lo particular subyace la universalidad”, pues la respuesta no radica en el arte genérico sino en el mejor arte posible.

Mi gran deseo sería que más artistas de libros ilustrados enaltecieran sus culturas; que más ilustradores en ciernes que empiezan a recorrer el camino del libro ilustrado continuaran desarrollando su creatividad; y que sus mejores creaciones pudieran llegar a manos de un gran número de niños.

 

Leonard S. Marcus

Representante del jurado­­­

 

Todas las obras de esta muestra son reproducción ink jet con tintas base pigmento sobre papel de algodón libre de ácido.